La sucia verdad sobre los secadores eléctricos para manos

Con frecuencia vemos notas sobre los secadores eléctricos para manos de los baños públicos, donde le aseguran que son más limpios que las toallas de papel y que las máquinas están ahí para su protección. Unos científicos que tomaron muestras de aire, polvo y otras superficies de tres hospitales, descubrieron que estos secadores hacen que las bacterias vuelen en distintas direcciones.

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En general, los baños con secadores de aire a presión “tuvieron niveles mucho más altos de bacterias en comparación con los baños con toallas de papel”, informa Sciworthy. Aunque los baños con toallas de papel también presentaban bacterias, la diferencia era tan relevante como que los autores del estudio indicaron que no recomendarían el uso de secadores eléctricos para manos en entornos sanitarios.

Debido al incremento en la cantidad de infecciones resistentes a los medicamentos podría parecer buena idea desinfectarse a sí mismo y su entorno. Sin embargo, las investigaciones han evidenciado que esto podría agudizar los problemas en lugar de resolverlos.

Por ejemplo, lavarse las manos encabeza la lista de estrategias efectivas para prevenir la propagación de enfermedades contagiosas, tanto en el hogar como en entornos sanitarios. Pero, ¿qué sucede cuando descubre que el que consideraba el mejor proceso en realidad es el peor? Si le sorprende que estos secadores de manos no cumplan con el propósito para el que fueron diseñados, entonces también le sorprenderá saber que limpiar todo con desinfectantes y jabones antibacteriales tampoco es lo mejor.

Cuando se trata de prevenir la propagación de enfermedades contagiosas, sin duda, lavarse las manos es la primera estrategia de la lista de medidas efectivas, siempre y cuando vaya seguido de un secado adecuado e higiénico, lo cual implica utilizar una toalla de papel limpia y estéril en lugar de un secador de aire.

Ahora bien, tal como encontraron los autores de dicho estudio, no todas las bacterias son malas, pero la presencia de menos bacterias tampoco representa una mejoría. La verdad es que varias comunidades de bacterias prosperan sobre una piel perfectamente sana. De hecho, son muy necesarias para una salud óptima. Por lo tanto, “limpio” no significa libre de bacterias.

El problema con el aire caliente y los secadores de aire a presión es que generan aire caliente hasta por 40 segundos en cada uso, una práctica que podría aumentar la cantidad de bacterias que hay en sus manos debido a lo siguiente:

• Hay bacterias dentro del dispositivo de secado que son expulsadas durante su uso

• Promueven la recirculación de aire repleto de bacterias • Al frotar sus manos debajo de la corriente de aire caliente libera bacterias que se encuentran en las capas más profundas de la piel

• El aire que sale de los secadores no cuenta con el calor suficiente como para matar las bacterias

• Alguna combinación de las anteriores

La conclusión es que los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos y la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan usar toallas de papel para secarse las manos en entornos sanitarios.

El motivo es que la mayor parte de la información sugiere que las toallas de papel pueden eliminar de manera eficaz las bacterias de la superficie de sus manos y prevenir de manera efectiva la propagación de gotas de agua contaminada de sus manos hacia el medio ambiente.

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