¿Vivir cerca de una operación petrolera podría provocarle un ataque al corazón?

Un nuevo estudio está acusando a las operaciones de expropiación de petróleo y gas, incluyendo a la fracturación hidráulica (también conocida como “Fracking”), a la perforación horizontal y al monitoreo microsísmico, de ser factores estresantes que pueden estar relacionados con el aumento de enfermedades cardiovasculares y muertes en personas que viven cerca de estas zonas de operación.

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Según lo informado por Times Now News, en estudios anteriores ya se había demostrado que la exposición, a corto y largo plazo, al tipo de partículas que surgen de las operaciones de petróleo y gas lo vuelven más vulnerable.

Hace mucho tiempo que no escribo sobre la fracturación hidráulica, pero sigo creyendo que este auge de la expropiación destruirá el medio ambiente y diezmará nuestra salud. Los defensores de esta práctica afirman que es un método de perforación seguro y efectivo que reduce el impacto en la superficie que deja la perforación direccional.

Sin embargo los registros judiciales de hace más de cinco años demostraron que las actividades de fracturación hidráulica en Pennsylvania filtraban acetona hacia los suministros de agua dulce. También se encontró que el agua contenía acrilonitrilo, un compuesto altamente inflamable con el potencial de ser carcinógeno.

Algunos de los efectos adversos que se han reportado a partir de la exposición a los productos químicos provenientes de la fracturación hidráulica, son los siguientes:

  • Afecciones respiratorias o dificultad para respirar
  • Sensibilidad a los químicos
  • Erupciones en la piel, hinchazón o lesiones
  • Fuertes dolores de cabeza 
  • Náuseas y vómitos

Ahora, las noticias más recientes están vinculando estas operaciones de petróleo y gas en Nueva York a enfermedades cardiovasculares, incluyendo un índice de presión arterial más elevado, cambios en la rigidez de los vasos sanguíneos e indicadores de inflamación.

Pero a pesar de que esto está en las noticias, asumo que los partidarios de esta industria y las organizaciones como el American Council of Science and Health (ACSH) no perderán el tiempo e avasallarán a los medios de comunicación con argumentos en contra de los hallazgos de los investigadores. La ACSH, por cierto, afirma ser una organización independiente en pos de investigar y proteger la salud conformada por científicos “preocupados” quienes se empeñan en desacreditar a todo lo que llaman ciencia “barata”.

Pero aquello que defienden los convierte en un grupo a favor de la fracturación hidráulica, pesticidas, productos químicos tóxicos, alimentos transgénicos, vacunas y más. En otras palabras, si la información proviene de la ACSH, debe tener mucho cuidado.

Mientras tanto, hay mucho que puede hacer para protegerse a sí mismo y a su corazón, de todos estos medios que la industria tiene para acelerar su muerte. Las enfermedades cardíacas son uno de los problemas de salud crónicos más comunes en los Estados Unidos, y estamos desperdiciando decenas de miles de millones de dólares en tratamientos y procedimientos quirúrgicos ineficaces, por lo que, si aprende sobre cómo prevenir y tratar estas enfermedades, ya llevará una gran ventaja.

Existe una opción de tratamiento altamente eficaz que no es invasiva y que le ayudará a mejorar la microcirculación a su corazón (lo cual, insisto, es un factor al cual se le atribuyen muchos ataques cardíacos). A este tratamiento se le conoce como contrapulsación externa mejorada o sincronizada (EECP por sus siglas en inglés).

Se trata de una terapia que está cubierta por el seguro de Medicare, y los estudios demuestran que basta utilizar la EECP para aliviar casi el 80 % de la angina de pecho. A continuación, encontrará otras opciones:

Lleve una alimentación de productos enteros, baja en carbohidratos netos y alta en grasas saludables. Puede agregar jugo de betabel (o polvo de betabel fermentado) para ayudar a normalizar su presión arterial.

Muévase diariamente más allá del ejercicio. Camine más e incorpore ejercicios de mayor intensidad según se lo permita su salud.

Realice el ayuno intermitente. Una vez que haya progresado hasta poder ayunar 20 horas al día durante un mes, considere hacer un ayuno de agua, con una duración de cuatro o cinco días, varias veces al año.

Implemente prácticas para su bienestar basadas en las necesidades del corazón. Por ejemplo: conectarse con sus seres queridos y practicar la gratitud.

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