¿Qué pasaría si todo lo que sabe sobre las grasas está mal?

En una de las pruebas alimentarias más grandes y costosas nunca antes realizadas, una nueva investigación demuestra que todos los consejos que le dio su médico sobre llevar una alimentación baja en grasas pueden estar completamente equivocados.

El New York Times informa que un estudio de USD$12 millones descubrió que reducir los carbohidratos y reemplazarlos con grasas – exactamente lo contrario a lo que le han dicho – no solo ayudó a que los adultos con sobrepeso adelgazaran, sino que también aceleró su metabolismo.

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Los participantes del estudio que analizó la alimentación alta en grasa y baja en carbohidratos quemaron aproximadamente 250 calorías más por día, en comparación con aquellos que llevaban una alimentación baja en grasa.

Desconozco si los participantes del estudio también sintieron que su calidad de vida aumentó, pero me aventuraría a afirmar que, aun y cuando no pudieran explicar la razón, quizás empezaron a sentirse mejor en todos los aspectos. Tal y como lo explico en mi libro, " Fat for Fuel ", la clave para estar saludable es comer de tal manera que su cuerpo pueda quemar grasa, en lugar de los azúcares, como su principal fuente de combustible.

Cuando su cuerpo puede quemar grasa como combustible, su hígado produce grasas hidrosolubles llamadas cetonas que se queman de una manera mucho más eficiente en comparación con los carbohidratos, lo que genera muchas menos especies reactivas de oxígeno (ERO), así como radicales libres secundarios, que pueden dañar sus membranas celulares y mitocondriales, además de sus proteínas y ADN.

Por este motivo, quemar grasa de manera eficiente es esencial para tener una salud óptima. Las cetonas también imitan las propiedades de la restricción de calorías (ayuno) que prolongan la vida, estas incluyen un mejor metabolismo de la glucosa y menor inflamación.

Para ese fin, las dietas cetogénicas son muy efectivas, como lo es el ayuno intermitente bajo un ciclo de festín e inanición. En simples palabras, esto significa hacer un ayuno de 1 día por semana y agasajarse 1 o 2 días a la semana, durante los cuales podrá duplicar o cuadruplicar la cantidad de carbohidratos netos que consume.

La siguiente pregunta es, ¿qué tipo de grasas debe consumir para obtener los mejores y más nutritivos resultados? Junto con el experto cardiovascular James DiNicolantonio, también explico esto en mi último libro, "Superfuel: Ketogenic Keys to Unlock the Secrets of Good Fats, Bad Fats and Great Health” (Super Combustible: Claves de la dieta cetogénica para develar los secretos de las grasas beneficiosas y nocivas, así como de una muy buena salud).

En el libro "Superfuel", descubrirá qué está mal con nuestra alimentación actual y por qué los consejos que ha recibido sobre consumir pocas grasas y más carbohidratos simplemente no funcionan.

También descubrirá por qué llevar una dieta cetogénica lo ayudará a encontrar nuevamente el camino hacia reducir su riesgo de problemas cardiovasculares, así como su peso y otras enfermedades degenerativas como el Alzheimer, diabetes y artritis, entre otras.

En pocas palabras, "Superfuel" lo encaminará a llevar una alimentación que se asemeja más a la que se llevaba durante los tiempos del Paleolítico – y desacredita la noción de que su cuerpo necesita consumir glucosa con regularidad para obtener energía.

La realidad es que, como informa The New York Times, a largo plazo la mayoría de las dietas bajas en grasa y altas en carbohidratos son exactamente lo opuesto a lo que en realidad impulsa la función mitocondrial saludable y resuelve la epidemia de obesidad.

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