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Los cerebros de mayor tamaño se han relacionado con un mayor riesgo de cáncer

Un científico de Noruega dedicado a estudiar por qué algunas personas contraen un inusual y agresivo tipo de cáncer cerebral ha sugerido que el riesgo de este cáncer en particular está más relacionado con el tamaño de su cerebro que con su estilo de vida. En concreto, cuanto más grande sea su cerebro, mayor será su riesgo de desarrollarlo.

cerebro

 

Al detallar sus hallazgos en un comunicado de prensa a través de Eurekalert, el Dr. Evan Hovig Fyllingen declaró que su conclusión resulta lógica ya que un cerebro grande tiene más células, lo que por naturaleza implica que existan más divisiones celulares que pueden marrar y crear mutaciones que provocan el cáncer.

Un factor de confusión en el estudio fue que, aunque por lo general los varones tienen cerebros más grandes y más hombres que mujeres contraen este cáncer, al parecer las mujeres con cerebros grandes son más susceptibles a la enfermedad – un hallazgo que Fyllingen aún tiene que explicar.

Si bien esta investigación es enigmática, ya que sugiere una predisposición genética al cáncer cerebral, es mucho más importante analizar los factores del estilo de vida que pueden contribuir al cáncer en su conjunto, en lugar de preocuparse por el tamaño de su cerebro y que este pueda ponerlo en riesgo de desarrollar este tipo de cáncer muy poco común.

Esto se debe a que los defectos de la genética nuclear no causan cáncer, algo que se contrapone a lo que nos enseñan de manera convencional.

La disfunción mitocondrial constituye la base del cáncer y de casi todas las enfermedades, y la cuestión aquí es que el daño mitocondrial ocurre primero – antes de que se desarrollen las células cancerígenas – lo que luego desencadena mutaciones genéticas que finalmente provocan el cáncer.

Si todo esto le parece confuso, solo recuerde: El cáncer es una enfermedad metabólica, no genética. Mientras nuestras mitocondrias permanezcan sanas y funcionales, sus posibilidades de desarrollarlo son escasas. Por fortuna, esto significa que el cáncer se puede prevenir y tratar. Pero no solo eso, la prevención y el tratamiento incluyen protocolos que pueden abordar, prevenir y tratar radicalmente la mayoría de los casos de cáncer.

Tenga en cuenta que el dogma de que el cáncer es una enfermedad genética lo rige todo, desde las investigaciones financiadas hasta cómo lo trata su oncólogo. No obstante, si piensa en el cáncer como lo que realmente es – una enfermedad metabólica – puede emprender un programa de estilo de vida que puede actuar como un seguro contra el mismo y como un tratamiento si ya lo sufre. Además, lo bueno es que aun y cuando elija seguir los tratamientos tradicionales para el cáncer, este programa de estilo de vida puede servir como un complemento.

Aquí es donde entra en juego la dieta cetogénica. Al eliminar de su alimentación los productos procesados, azúcares refinados, almidones, panes, cereales e incluso los tubérculos, además de adoptar el ayuno intermitente en su día a día, puede implementar 5 medidas sencillas y poderosas para minimizar su riesgo de cáncer – sin importar cuántas células cerebrales tenga. Estas medidas son:

  1. Adoptar una dieta cetogénica cíclica (que explico en mi libro, "Fat for Fuel" y en mi último libro, "Superfuel")
  2. Evitar los pesticidas, herbicidas, alimentos transgénicos y de granjas industriales, además de consumir alimentos orgánicos, enteros y de cultivo local
  3. Moverse más y hacer ejercicio con regularidad
  4. Exponerse con frecuencia al sol y mantener niveles saludables de vitamina D en su cuerpo
  5. Desintoxicar su cuerpo al exponerse regularmente a un sauna infrarrojo de espectro completo
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