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¿Podríamos culpar a los antibióticos por los cálculos renales en niños?

En los últimos 20 años se ha duplicado el número de adolescentes con cálculos renales, lo que lleva a los investigadores a sospechar del uso excesivo de antibióticos como una de las causas de esta dolorosa afección.

Según informa Ivanhoe, los principales sospechosos incluyen a las fluoroquinolonas (Cipro pertenece a esta categoría), sulfamidas y penicilina--algo que es importante precisar, ya que los cálculos renales pueden durar toda la vida cuando se adquieren a una edad temprana.

Mientras tanto, los especialistas están utilizando cirugía láser y stents para ayudar a aliviar la enfermedad en personas jóvenes con cálculos renales.

Calculos Renales

Los cálculos renales son bultos de masa dura que se desarrollan cuando los cristales de la orina se desprenden dentro del tracto urinario. Las piedras pueden ser pequeñas como un grano de arena, pero también pueden crecer hasta el tamaño de una perla o, en casos extremos, incluso como una pelota de golf.

Pueden causar un dolor insoportable cuando la vejiga intenta excretarlos. Otro síntoma de cálculos renales es un dolor agudo en el costado y la espalda, justo debajo de las costillas.

Dado que las estadísticas de la Fundación Nacional del Riñón revelan que cada año medio millón de personas llegan a las salas de emergencia a causa de los cálculos renales, es importante saber qué puede hacer ahora para evitar desarrollarlos en primer lugar. Comprender cómo funcionan los riñones y qué necesitan para seguir funcionando correctamente es un primer paso.

Para empezar, los productos de desecho que eliminan los riñones incluyen urea y ácido úrico, que se producen por la descomposición de proteínas y ácidos nucleicos.

Sabemos que el consumo excesivo de proteínas, así como de demasiada fructosa, pueden aumentar el ácido úrico minutos después de llegar al estómago, por lo que es lógico que restringir la cantidad de proteínas que consume, y especialmente de fructosa, es una de las principales estrategias para evitar la formación de cálculos renales.

Dado que en los Estados Unidos la mayoría de las personas consumen de tres a cinco veces más proteínas de las que necesitan, y de dos a cuatro veces más fructosa, reducir el consumo de ambos puede ser bastante fácil. Mi libro, "Contra el Cáncer" explica cómo puede lograrlo al implementar una dieta cetogénica con ayuno intermitente.

Los analgésicos como la aspirina y antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), como ibuprofeno, naproxeno y acetaminofén también son conocidos por dañar los riñones, por lo que disminuir o evitar estos medicamentos también puede ser de ayuda.

E independientemente de si los científicos identifican exactamente qué antibióticos contribuyen a los cálculos renales o no, siempre es bueno restringir el consumo de cualquier tipo de antibióticos.

Aunque solo sea por el hecho de que nos estamos quedando rápidamente sin antibióticos disponibles para tratar infecciones graves, lo cual debería ser motivo para pensar dos veces antes de pedir un antibiótico o aceptarlo sin preguntar, en caso de que su médico se lo recete sin que lo solicite.

Es bueno recordar que los antibióticos no pueden tratar afecciones virales como los resfriados y gripe. Los dolores de garganta también se incluyen en esa categoría, así como en la mayoría de las infecciones de oído--algo que muchos niños padecen con regularidad.

La conclusión es que muchas enfermedades simplemente no responden a los antibióticos, por lo que es importante preguntar siempre si realmente son necesarios, y tomarlos únicamente cuando no haya otra opción de tratamiento para su situación.

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