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'Como si fuera nicotina': Según un estudio, las abejas desarrollan una preferencia a los pesticidas

Si alguna vez ha escuchado a un fumador lamentarse de saber que su hábito lo está matando pero "simplemente no puede parar", entonces comprenderá la difícil situación en la que al parecer se encuentran los abejorros respecto a los pesticidas neonicotinoides.

Según The Guardian, los investigadores han descubierto que, al igual que la nicotina, algunos químicos atraen a las abejas de tal manera que se vuelven adictas a los pesticidas asesinos, tal como los seres humanos se vuelven adictos al cigarro.

Abejas

Esta es una asombrosa revelación en la historia actual de los neonicotinoides, donde los apicultores han acusado a los fabricantes de plaguicidas de matar millones de abejas con los neonicotinoides que se rocían en los cultivos de alimentos.

El mundo es un lugar realmente peligroso para las abejas del siglo XXI, y en un sitio donde cada vez más pastizales están convertidos en campos de maíz y soya, puede ser complicado encontrar árboles con flores silvestres, maleza y otra vegetación.

Por ejemplo, en los Estados Unidos las abejas a menudo viven cerca de campos de maíz y soya transgénicos (GE, por sus siglas en inglés). Estas semillas suelen estar cubiertas con pesticidas neonicotinoides y otros químicos se encuentran en el polen de maíz y soya.

Se informa que cuando las abejas encuentran estos sembradíos por primera vez, intentan evitar los campos envenenados al buscar plantas con flores cercanas--pero como lo demuestra la nueva investigación, al parecer han aprendido a "disfrutar" de las floraciones repletas de pesticidas, lo que solo agrava el problema respecto estos venenos ambientalmente destructivos.

Además, los neonicotinoides son solo un tipo de químico agrícola que se usa en exceso, mientras que todas las consecuencias ambientales comienzan a desarrollarse a nuestro alrededor. Lo importante es que las abejas no son los únicos seres vivos que se ven afectados por los químicos que se rocían en nuestras fuentes de alimentos.

Por ejemplo, el glifosato y dicamba son herbicidas que también devastan el ambiente a su paso--al matar todo lo que no es parte de su plan de semillas transgénicas.

Lo que todo esto significa es que mientras los científicos intentan descubrir cómo acabar con la adicción fatal de las abejas a los neonicotinoides, no hay duda de que la tasa cada vez mayor de uso de pesticidas y herbicidas sigue siendo una bomba de tiempo que amenaza la salud humana y ambiental.

Por cierto, existen otras maneras de controlar las plagas, y esta situación de la adicción de las abejas debería ser un estimulo seguro para que los gestores ambientales consideren las alternativas más viables que han demostrado ser rentables cuando los agricultores deciden probarlas.

Por ejemplo, el manejo integral de las plagas ha demostrado ser muy exitoso, sobre todo cuando los agricultores incluyen técnicas tales como la rotación de cultivos y trampas de feromonas para capturar plagas de insectos.

Pero para que esto funcione a gran escala, las empresas de semillas deben cooperar y admitir sus fallas--algo que todos estamos esperando y que entre más pronto ocurra, mejor.

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