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Johnson & Johnson perdió un juicio que le relaciona al cáncer causado por el asbesto y su talco

La empresa Johnson & Johnson, con sede en Nueva Jersey (J & J), estuvo en desventaja en los tribunales.

Según informó CNN, J&J y su proveedor de minerales Imerys Talc recibieron una orden, emitida por un juez del condado de Middlesex, de pagar US$ 30 millones por compensación de daño a un banquero que reclamaba que su talco en polvo--que sus abogados argumentaron que estaba contaminado con asbesto—le había causado mesotelioma.

Asimismo, la esposa del banquero recibió US$ 7 millones adicionales. En la segunda etapa de la prueba se determinarán los daños punitivos. La resolución dictó que la empresa J&J tenía 70 % de responsabilidad y que su proveedor Imerys Talc tenía un 30 % de responsabilidad del juicio.

Johnsons

Los abogados de Steven Lanzo argumentaron exitosamente que la empresa J&J había excluido información sobre el riesgo de contaminación por asbesto en sus productos desde los años 60. El talco en polvo es un mineral de trisilicato de magnesio.

Este mineral es uno de los más suaves del planeta, y con frecuencia se encuentra cerca de los depósitos de asbesto. En los años 70, surgió la preocupación sobre un riesgo de contaminación cruzada. En 1973, se instituyó como ley que todos los polvos de talco debían estar libres de asbesto.

La empresa J&J argumentó que habían realizado amplias pruebas de asbesto en sus productos a base de talco, pero aun así el juicio favoreció a Lanzos, quien utilizó productos en polvo para bebé y Shower to Shower durante más de 30 años.

El caso Lanzos fue la primera derrota de J&J en una demanda por contaminación de asbesto, pero se han suscitado varios casos de alto perfil que han relacionado exitosamente al talco con el cáncer de ovario.

En estos casos, el asbesto fue percibido como un factor de riesgo independiente, pero al talco se le relacionó científicamente con el cáncer.

Es un gran problema que esa derrota haya ocurrido dentro del territorio de J&J; su sede se encuentra en New Brunswick, Nueva Jersey. En octubre pasado, una corte de apelaciones otorgo la gran compensación de US$ 72 millones a una mujer que rastreó su cáncer de ovario al talco en polvo.

Jacqueline Fox, quien tenía 62 años de edad y procedía de Birmingham, Alabama, fue uno de los 65 denunciantes en una demanda presentada en el 2015 contra este gigante farmacéutico. Fox falleció apenas cuatro meses después de iniciar el juicio y no vivió para ver como una corte de apelaciones de Missouri descartó la decisión.

Esta desestimación fue el resultado de un problema jurisdiccional. No fue una cuestión de repudio a la ciencia, la cual se ha asentado durante décadas. Solo dos de los demandantes vivían en Missouri y el producto no se había fabricado en Missouri.

Previamente, se había concedido bajo una regla estatal el permiso para combinar múltiples demandas sobre el talco relacionado con el cáncer de ovario, siempre y cuando al menos uno de los demandantes viviera en St. Louis.

El Tribunal Supremo de los Estados Unidos menoscabó esta estrategia de simplificación y puso en riesgo muchas de las compensaciones en contra de la empresa J&J y otros gigantes farmacéuticos.

La deliberación del Tribunal Supremo en el caso Bristol-Myers Squibb Co. versus Tribunal Superior de California, del condado de San Francisco, et. al., fue lo que restringió severamente la jurisdicción de los tribunales inferiores.

Sin duda, la resolución del Tribunal Supremo y revocación de Missouri fue una excelente noticia para las empresas que se defienden de los consumidores. Es posible que la revocación de la compensación por el talco en polvo de la empresa J&J sea la primera de muchas.

Tan solo en St. Louis se han enfrentado a más de 1 000 demandas y 5 500 en todo el país. Probablemente, los ciudadanos no tengan los medios para combatir a estos monstruos, y la posibilidad de combinar demandas y recursos en común le ha costado millones de dólares a empresas como J&J.

Uno podría esperar que una victoria obtenida en el estado de donde es originario J & J sea más propensa a tener una apelación.

No es tan sorprendente que el Tribunal Supremo fallara en favor de los principales intereses económicos de la gran industria farmacológica y en contra de los demandantes perjudicados por sus productos.

Una rápida revisión de los casos desacreditados como "turismo de litigios" revela que, con frecuencia el acusado era un fabricante de medicamentos y que su producto había acabado con la vida o incapacitado a docenas de denunciantes.

Es evidente que, en estos casos lo que debería importar más es la ciencia. En 2008, alerté a la población de mujeres que dejara de utilizar talco en polvo. Más de 20 estudios han relacionado la aplicación de talco en polvo en el área genital femenina con el cáncer de ovario.

Para empeorar la situación, la empresa J&J fue consciente del peligro durante al menos 40 años y tiene una largo historial de malversación corporativa. Su champú para bebés No More Tears contenía dos sustancias químicas probablemente cancerígenas.

Después de varios años de ser presionado por los defensores de los consumidores, J&J eliminó finalmente estos ingredientes peligrosos de su champú para bebés en 2014.

En los Estados Unidos la mujer promedio utiliza 12 productos para el cuidado personal y/o cosméticos por día, que contienen 168 sustancias químicas diferentes, según el Grupo de Trabajo Ambiental (EWG, por sus siglas en inglés).

Si bien, la mayoría de los hombres utiliza menos productos, aun así, están expuestos a casi 85 de estas sustancias químicas todos los días; mientras que los adolescentes, quienes utilizan un promedio de 17 productos para el cuidado personal al día, inclusive están expuestos a una mayor cantidad.

Es evidente que tales exposiciones químicas no son insignificantes, en especial cuando ocurren prácticamente a diario a lo largo de la vida.

Cuando se trata de talco en polvo, mi recomendación es evitarlo por completo. También, debe recordar que las mujeres adultas no son el grupo poblacional que se están más expuesto al talco.

La mayoría de los padres aplican generosamente talco en polvo en los glúteos de sus bebés al cambiar cada pañal. El almidón de maíz es un sustituto seguro que podría absorber la humedad.

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