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¿Puede padecer obesidad y tener un corazón saludable? Los estudios indican que no

Si ha leído noticias en donde se afirma que puede padecer obesidad y aun así tener un corazón saludable, recapacite: Una nueva investigación con 300 000 participantes demuestra que está siendo engañado.

De acuerdo con el sitio HealthDay News, este estudio descubrió que la obesidad aumenta el riesgo de ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares e hipertensión arterial – y mientras más grasa tenga alrededor del abdomen, mayor será el riesgo.

Problemas del Corazon

Indudablemente la obesidad es una epidemia que requiere atención médica, por lo que sugerir que puede tener obesidad y un corazón saludable al mismo tiempo es a lo sumo ridículo.

En estudios anteriores, los datos recopilados de más de 60 000 personas en Canadá muestran que la obesidad genera más consultas médicas en comparación con fumar.

El hecho es que la epidemia de la obesidad está sofocando a los sistemas de atención médica en todas partes, y la información engañosa (pero "políticamente correcta") sobre lo que le hace a su salud en general no resulta útil.

Las estadísticas de la obesidad muestran que dos tercios de las personas en los Estados Unidos tienen sobrepeso, y esto, de hecho, ejerce una intensa presión sobre el sistema de atención médica.

Debemos comprender que existe una gran cantidad de enfermedades que son directamente atribuibles a la obesidad, como el cáncer, embolia pulmonar, enfermedad del hígado graso, osteoartritis y gota, entre muchas otras.

Ya sea que necesite perder mucho o poco peso, una de las mejores maneras de hacerlo y mantenerse saludable es aprender a quemar grasa como combustible. La creencia de que su cuerpo necesita consumir glucosa constantemente para obtener energía se ha convertido en un mito profundamente arraigado.

Como resultado de este consejo equivocado, la obesidad, diabetes, cardiopatías y la prevalencia del cáncer se han disparado y se han convertido en epidemias nacionales, si no es que globales.

Los estudios sugieren que un tipo de alimentación baja en carbohidratos y alta en grasas–y comer con menos frecuencia–pueden ser la respuesta ante la epidemia de la obesidad.

Cuando su cuerpo quema grasa como combustible, su hígado crea grasas hidrosolubles llamadas cetonas que se queman mucho más eficientemente que los carbohidratos, creando así tanto especies reactivas del oxígeno como radicales libres secundarios mucho menos dañinos.

El ayuno también resulta útil, y se ha demostrado que desencadena la regeneración del páncreas en personas con diabetes tipo 1 y tipo 2. Los beneficios de este tipo de alimentación son el punto prioritario de mi libro "Grasa Como Combustible".

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